Ir al contenido principal

🏜️ Dustland Moqueguano (versión personalísima

Inspirado en The Killers ft. Bruce Springsteen, escrito por David Motocanche Chata


---

Un cuento de hadas polvoriento,
pero sin hadas.
Con damascos en vez de dragones,
con madres que cocinan con el alma
y padres que trabajan hasta sangrar los dedos.
Tierra joven,
ciudad en busca de su propio nombre,
entre el cerro sin sombra y el sol sin culpa.
Aquí no hay casinos ni rockolas oxidadas,
hay chacras que huelen a vino
y a sueños que fermentan en silencio.


---

Calles con nombre de prócer,
niños que corren tras una pelota
como si fuera la última promesa del día.
Y yo,
un muchacho más
con guitarra en mano y el corazón partido en dos:
mitad funcionario, mitad trovador.
Mitad padre, mitad hijo.
Mitad polvo, mitad poema.


---

Y cada vez que escucho esa canción,
creo que hablo con mi madre,
que la veo detrás del cerro Baúl,
entre las bugambilias,
sacando agua del pasado
para regar el futuro.


---

Aquí, en mi Moquewita,
donde el viento sabe mi nombre
y el sol nunca se cansa,
también hay cuentos que merecen canción.

No hay autopistas infinitas,
pero hay avenidas que conducen al alma.


---

Esta es mi Dustland.
Y está escrita
con tierra,
con sudor,
y con todo el amor que todavía me queda por contar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Qué me dice mi niño David?

🔔 ¿Qué te dice ese niño? Te dice: "Hazlo por mí. Por todo lo que soñé antes de saber lo difícil que sería. Hazlo ahora que puedes. Hazlo sin miedo. Hazlo, aunque duela. Hazlo… porque yo creía en ti antes que nadie."

Beirut. Es memoria, es viaje y es parte de lo que soy.

  Desde que descubrí Beirut en 2007, su música se quedó conmigo como un lugar al que siempre puedo volver. No escucho canciones para llenar el silencio; entro en ellas con todo lo que soy, con mis recuerdos, mis emociones y los paisajes que imagino. Gulag Orkestar y Elephant Gun fueron como abrir un álbum de fotos antiguo de un sitio en el que nunca estuve, pero que siento como mío.   Vuelvo a esas canciones porque me recuerdan que lo verdadero no envejece. Me gustan las melodías que resisten el tiempo, los arreglos que no necesitan artificios para conmover, esa mezcla de melancolía y aventura que parece escrita para un alma viajera como la mía. Tengo una afinidad con lo atemporal: me atrae lo que lleva historia, aunque no sea la mía. Escuchar Beirut todos estos años ha sido como conservar una libreta de viaje a medio escribir: cada vez que regreso, agrego una página nueva, pero sin borrar las anteriores. Beirut no es solo música para mí. Es memoria, es viaje y es parte d...