Perú estrena presidente y, como siempre, el escenario es el mismo: un país quebrado, un Congreso que hace negocio con sus votos y una ciudadanía que parece habituada al circo. No importa si es izquierda, derecha o centro; todos terminan jugando la misma partida: acuerdos bajo la mesa, favores cruzados y corrupción que se viste de normalidad. Y sí, el nuevo presidente no superará el 19% ni en primera ni en segunda vuelta. ¿Expectativas? Olvídenlas. Mientras los políticos se dan golpes de pecho en el Congreso, los datos reales no se discuten: el turismo lucha por sobrevivir con meses de baja ocupación, los microempresarios agonizan entre permisos, impuestos y burocracia, y los empresarios grandes, esos que se quejan de los políticos, muchas veces son el reflejo exacto de ellos: evadiendo impuestos, favoreciendo amigos y comprando influencia donde pueden. Y qué decir de los funcionarios públicos que aprovechan cualquier ocasión para “pedir un sencillo” a sus a...
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