El disco que no pedí… pero que se quedó conmigo Hay discos que uno descubre. Y hay otros que te encuentran cuando no estabas buscando nada . Everything All the Time fue eso para mí. No recuerdo la fecha exacta, pero sí el contexto: mediados de los 2000, noches largas, series descargadas con nombres raros, conciertos en baja resolución, ese internet todavía medio artesanal donde uno encontraba música en lugar de que la música te encontrara a ti. Band of Horses apareció así: sin anuncio, sin hype, sin algoritmo. Y se quedó. Veinte años después, este disco sigue sonando tan vivo como entonces. No por nostalgia barata, sino porque nunca fue una moda . Desde el primer momento se sentía distinto: adulto, contenido, emocional sin ser manipulador. Un disco que no gritaba mírame , pero igual te miraba de frente. Ben Bridwell formó Band of Horses en Seattle en 2004, luego del final de Carissa’s Wierd. Y eso se nota. Hay algo heredado ahí: esa melancolía honesta, ese saber ...
Davemoto Corporation 2008-2026